Las infecciones respiratorias ingresan frecuentemente a través de la nariz o la boca de los gatos. Los animales que viven en casa y no salen al exterior, tienen un riesgo mínimo de contagio. Este puede ocurrir por el transporte de los virus por parte de los propietarios, por ejemplo en la ropa, o mediante el aire que entra en el domicilio en la ventilación del mismo. 

¿Cómo detectar los síntomas en gatos?

Los síntomas más comunes en una infección respiratoria en gatos incluyen estornudos, secreción nasal, ronquidos, arcadas, pudiendo aparecer también tos, disnea (dificultad para respirar) o respiración con la boca abierta cuando la infección afecta al tracto respiratorio inferior (pulmones). 

¿Cuándo debemos acudir al veterinario?

Cualquiera de los síntomas como estornudos o moqueadera son motivo de consulta veterinaria, si bien en ocasiones estas infecciones respiratorias son procesos leves y autolimitantes en animales jóvenes y sanos. Debemos tener más precaución en cachorros, gatos geriátricos o con enfermedades crónicas como pueden ser las cardiorrespiratorias.

¿Por qué es tan importante prestar atención a los síntomas?

Los animales, y en este caso los gatos, no nos pueden decir lo qué sienten. En ocasiones los síntomas de una enfermedad son evidentes para el propietario cuando la enfermedad ya está avanzada. Por todo esto, ante cualquier síntoma de enfermedad como los que describimos anteriormente o comportamiento anormal es recomendable consultar con el veterinario para que éste determine si es necesario revisar al animal.

Cada vez son más los laboratorios que fabrican medicaciones para gatos que son fácilmente palatables o en jarabe, que en ocasiones también puedan ayudar a su administración. En el hospital utilizamos con frecuencia patés muy palatables donde enmascaramos las medicaciones a administrar.