Si decidiste adoptar o comprar un gatito, ¡te felicitamos! Estos son excelentes animales de compañía que te alegrarán los días. Sin embargo, debes saber que por más que tu peludito y tú se amen, para él es vital tener a un compañero de su misma especie a su lado, ya que se acicalan mutuamente, comparten el sueño y descargan toda su energía en sus juegos.

Si estás considerando la opción de traer otro felino a casa, es importante que sepas que la primera socialización entre gatos usualmente no es fácil, ya que estos son animales muy territoriales y se pueden desatar molestias. Comencemos por el hecho de que el gatito que ya tienes en casa cree que es dueño de todo: de los muebles, las camas, su zona de juegos y hasta de ti, así que es natural que no quiera compartir al principio, por eso, para asegurarte de que tu nuevo peludito se adapte correctamente a tu hogar y se lleve bien con tu mascota antigua, ten en cuenta estas recomendaciones: 

El olfato de los gatos es mucho más desarrollado que el de los humanos, por eso puedes empezar por lograr que se adapten al olor del otro. ¿Cómo? Intenta poner al nuevo huésped en una habitación con juguetes y deja que el gato anfitrión, camine por toda la casa. Seguramente estará todo el tiempo al lado de la puerta donde tienes al nuevo oliéndolo. No te extrañes si gruñe, es parte del proceso de adaptación.

Luego de unas dos o tres horas, intercambia a tus mascotas. Deja que el nuevo gatito recorra la casa mientras el antiguo se queda en la habitación donde estuvo el anterior. Te recomendamos realizar este proceso al menos durante unos tres o cuatro días después de que tu nuevo amigo felino llegue a casa.

Luego de que se familiaricen con el olor del otro, deja que se vean, pero no tengan contacto aún. Compra o improvisa una barrera con la que solo puedan verse, mas no estar cerca. De esta manera se irán acostumbrando a la presencia del otro sin que la situación se salga de control. Al principio es normal que alguno de los dos (o los dos) gruña, pero al cabo de un rato se calmarán e incluso se ignorarán. 

Ahora sí, llega la prueba de fuego: deja que se encuentren frente a frente. En este punto deberás tener mucha paciencia y prestar atención a lo que sucede. Al inicio de su interacción es muy posible que haya comportamientos agresivos, así que te sugerimos tener una botella con agua y spray lista para regañar al que comience la pelea. No recurras a golpearlos nunca.

Si el ambiente está muy tenso, retira al gatito más agresivo y enciérralo en una habitación hasta que se calme y, por supuesto, tengas el tiempo de estar atento a lo que pasa. Es muy importante también que repartas tu atención entre ambos equitativamente.