El agua es un elemento fundamental para el organismo de nuestros peluditos. Una correcta hidratación garantiza el funcionamiento de todos los sistemas corporales, desde la digestión hasta la lubricación de las articulaciones. Para evitar la deshidratación en perros, procura que tu perrito tome agua de manera regular, especialmente durante los meses de verano.  

La deshidratación en los perros se produce cuando la ingesta de líquidos no consigue compensar la pérdida de agua. Cuando esto ocurre, el flujo sanguíneo se reduce, disminuyendo el suministro de oxígeno a los órganos y tejidos. Esto provoca una pérdida de electrolitos como el sodio y el potasio.  

¿Cómo reconocer que tu perro está deshidratado?

  • Falta de apetito.
  • Vómitos con o sin diarrea. 
  • Pérdida de elasticidad de la piel. 
  • Jadeo y saliva espesa. 
  • Nariz seca. 
  • Encías secas y pegajosas.

¿Cómo tratar su deshidratación?

Lo primero es intentar que tu peludito beba agua. Si no lo logras y crees que ha sufrido de un golpe de calor, debes llevarlo al veterinario. Este determinará la causa y establecerá un tratamiento que permita equilibrar el nivel de agua en el organismo.

¿Cómo hidratarlo en caso de emergencia?

  • Ofrécele comida húmeda.
  • Dale de beber caldo de ave o de carne (sin sal ni condimentos).
  • Suminístrale agua tibia con miel.
  • Humedécele la piel con agua fresca. 
  • Dale agua por medio de una jeringa (sin aguja).

La mejor manera de evitar la deshidratación en perros es prevenirla. Proporciona a tu compañero peludo un suministro constante de agua limpia y fresca y asegúrate de ofrecerle todos los nutrientes que necesita con una dieta completa y equilibrada.