Los problemas urinarios son bastante comunes en los gatos. Se sabe que la alimentación tiene un papel muy importante en muchos de estos casos, por esto es fundamental que vigilemos la dieta de nuestro minino tanto para prevenir como para tratar estos problemas una vez ya han hecho su aparición.

La alimentación es tan importante en este tipo de patologías que formará parte del tratamiento, junto a las medidas, fármacos o intervenciones que el veterinario considere. Pero, ¿por qué debemos adaptar la dieta de nuestro felino en estos casos? Para entenderlo tenemos que saber que muchos de estos problemas se deben a la formación de cálculos en las vías urinarias. Los cálculos no son más que piedras que se forman debido a la precipitación de cristales de distintos minerales presentes en el organismo del gato. Para que estos minerales precipiten hacen falta determinadas condiciones en la orina, como un pH más o menos ácido. Además, hay minerales, como el fósforo o el magnesio, que pueden encontrarse en niveles elevados porque así los aporta la alimentación.

La hidratación es otro factor clave. Los gatos son animales que proceden de un antecesor habitante de zonas desérticas. El agua que consumía provenía sobre todo de sus presas y poca era ingerida directamente. En la actualidad, los gatos domésticos siguen bebiendo poco y si además se alimentan de piensos con humedad reducida podemos encontrarnos con un consumo de líquidos insuficiente. Esto lleva a la eliminación de una menor cantidad de orina, que es más concentrada y pasa más tiempo en el interior de la vejiga. En esta orina es más fácil que se den las condiciones adecuadas para que los minerales precipiten.

Si ofrecemos un alimento de calidad, con las cantidades de minerales justas y el pH adecuado, y aseguramos una buena hidratación estamos previniendo este problema o ayudando a la recuperación del gato, si este ya se ha manifestado.