¿Buscas integrar a un minino a tu familia? ¿No sabes cuál elegir? Quizás buscas uno adorable, cariñoso y suave.  Sin embargo, qué hacer si no sabes cuál elegir, recuerda que hay gatos para todos los gustos y personalidades, aquí te daremos algunos consejos que te harán esa elección un poco más fácil.  

Peludos o sin pelo: La gran mayoría de los gatos cuentan con un pelaje brillante y suave, pero hay pocas razas que no tienen pelo, podrían llamarse calvos. Esto va en gustos, si quieres que tu gato se parezca a un peluche al que dan ganas de arrunchar, las mejores opciones son el Himalaya o el Persa.

Perezosos o hiperactivos: Si eres una persona con mucha paciencia a la que no le importan demasiado las cortinas, los muebles o los jarrones, puedes tener perfectamente un gato hiperactivo. Si por lo contrario, amas cuidar cada objeto de tu casa y sin un rayón. El gato persa es el perezoso por excelencia, aunque hay otros como el Maine coon, el mar egipcio o el chartreux. Con una buena cama cómoda lo tendrás satisfecho. 

Por el contrario, tenemos al Bengala o el Bombay, dos mininos de aspectos salvajes y a los que les encanta jugar  y correr a toda hora. El siamés también suele ser bastante activo, aunque debemos recordar que cada gato es especial y diferente.  

Comunes u originales: Dentro del mundo de los gatos existen cientos de razas, entre ellos hay cruces que ha creado el ser humano y que han dado lugar a nuevas razas más complicadas de encontrar. Las más conocidas dentro de lo desconocido son el Serengeti y el Seychellois. El primero se creó hace unos 25 años,  como cruces entre el siames y otros gatos orientales. Ambos tienen una belleza exótica y unas características aún por descubrir.  

Si prefieres uno común que sepas de antemano cómo cuidarlo, los mejores y más comunes son los europeos, el siamés o el angora.