Los gatos pasan aproximadamente una cuarta parte de su vida lamiéndose la mayor parte de su cuerpo. La lengua de estos peluditos contiene 300 papilas pequeñas, huecas y rígidas en forma de cuchara lo que les permite mojar su pelaje sin que la saliva quede en la superficie. 

Pero ¿alguna vez te has preguntado por qué lo hacen?

Muchas personas afirman que los gatitos se lamen solo por cuestión de aseo y en parte tienen razón. Estos felinos lo hacen constantemente para evitar nudos, eliminar la suciedad y prevenir la presencia de pulgas. Además puede ser un mecanismo para refrescar su cuerpo y combatir el calor.

Sin embargo, los gatitos también liberan una serie de endorfinas mientras se asean, por lo tanto, este ritual representa algo positivo para ellos. Asimismo, si tienen otro peludito como compañero en casa, es una oportunidad para afianzar vínculos entre ellos. 

Si tienes una mascota de esta especie es completamente normal que la veas lamiéndose la mayor parte del tiempo, sin embargo, es importante que sepas que si lo hace excesivamente debes estar atento a su estado de salud, ya que lamerse más de lo normal puede indicar que tu gatito tiene algún malestar y necesitas atenderlo inmediatamente.

Si comienzas a notar espacios sin pelo en sus patas, lomo o barriga; ¡ten cuidado! Esta es la señal principal de que tu peludito se está lamiendo más de la cuenta y esto significa que no se siente bien.

En caso de que esto suceda debes considerar la presencia de parásitos, ácaros, pulgas, alergia, intolerancia a algún producto que estés consumiendo o cistitis. Cuando se trata del primer y segundo caso lo verás pasando su lengua por la zona o mordiéndose para aliviar la picazón. Por otro lado, si se trata de una cistitis verás que se lame constantemente la barriga y las patas. Para confirmar que esto es lo que padece, analiza si tiene dificultades para orinar o presenta sangre.

Otras veces este comportamiento puede ser psicológico y es posible que se dé frente a situaciones que le producen ansiedad a tu peludito tales como un cambio de casa, una nueva mascota, un bebé, una visita al veterinario o la peluquería. En este caso debes ser muy paciente, prestarle más atención y brindarle varias herramientas para distraerse como nuevos juguetes o sus snacks favoritos. 

En cualquier caso, te recomendamos mantenerte alerta a síntomas inusuales y consultar con un veterinario si es necesario.