Cuántas veces miramos a nuestro perro y nos preguntamos, ¿qué estará pensando? Los perros tienen comportamientos que pueden asemejarse al de los humanos pero el funcionamiento de su cerebro es, obviamente, distinto. Evidentemente nuestros pequeños peluditos almacenan recuerdos en sus cabezas, ya que cuando llegamos a casa nos reconocen.

Los perros sí tienen memoria, quizás esta respuesta no es sorpresa para muchos ya que, como hemos avanzado en la introducción, nuestros perros tienen la capacidad de recordarnos y reconocernos cuando llegamos a casa. También te habrás dado cuenta que los perros de tus amigos más cercanos son capaces de reconocerte cuando te ven. Esto se debe a que te asocian con una buena conducta como, por ejemplo, jugar con ellos. Los perros aprenden las normas de convivencia y órdenes básicas de adiestramiento asociándolas a palabras y gestos, por lo que cuando ven que levantan una extremidad y les das un premio, saben que repitiendo esa acción volverán a ser premiados. En definitiva, podríamos decir que sí, los perros tienen recuerdos.

Podemos decir que los perros tienen memoria, pero su mecanismo es diferente al de los humanos. Los perros pueden recordar algunas cosas, mientras que otras vienen y desaparecen rápidamente dentro de su cabeza. Esto se debe a que los perros no cuentan con un tipo de memoria conocida como la memoria episódica, que es la que se encarga de absorber, retener y sellar los episodios en nuestro disco duro y darnos esa sensación vivencial tan importante.

Básicamente, los perros son animales 100% codificados en base a los hábitos y la repetición. Por ejemplo, tu perro podría sobrevivir a una caída desde el balcón de casa, pero luego no querrá acercarse más al lugar o tendrá reservas al hacerlo. No lo hará porque recuerde el episodio fatal en sí, sino más bien porque ha asociado el lugar con dolor y miedo.

Lo mismo ocurre con la correa que usas para sacarlo a pasear. Es algo normal que tu perro se emocione cada vez que lo sacas. Esto es porque asocia ese objeto con el momento de salir a estirar las patas. Lo bueno es que con entrenamiento y refuerzo positivo todas las asociaciones pueden ser cambiadas, en especial, las negativas.