Los gatos no son solo compañeros adorables, sino que también ofrecen una amplia gama de beneficios para la salud que pueden impactar positivamente en nuestro bienestar. Les contamos las diferentes formas en las que tener un gato puede mejorar nuestra salud física, mental y emocional.

Reducción del estrés: se ha demostrado que pasar tiempo con un gato reduce los niveles de estrés. El ronroneo relajante de un gato, el efecto calmante de acariciar su pelaje y el amor incondicional y la compañía que brindan pueden ayudar a reducir las hormonas del estrés en el cuerpo.

Menor riesgo de enfermedades cardíacas: los estudios han demostrado que los dueños de gatos tienen un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas en comparación con los que no tienen gatos. Los efectos reductores del estrés de tener un gato, combinados con la compañía y el apoyo emocional que brindan, pueden contribuir a una mejor salud cardiovascular.

Salud mental mejorada: pueden ser excelentes compañeros para las personas que luchan con problemas de salud mental. Ofrecen comodidad, amor incondicional y un sentido de propósito y rutina. Cuidar a un gato también puede promover un sentido de responsabilidad y proporcionar una distracción de los pensamientos negativos o la ansiedad.

Prevención de alergias: contrariamente a la creencia popular, tener un gato puede reducir el riesgo de desarrollar alergias en los niños. La exposición a la caspa de gato desde una edad temprana puede ayudar a desarrollar inmunidad y reducir el riesgo de tener otras alergias más adelante en la vida.
Mayor actividad física: Es posible que los gatos no requieran tanta actividad física como los perros, pero aun así alientan a sus dueños a ser más activos.