Las huellitas de los perros es la zona que entra en contacto directo con el suelo y ellas ayudan a evitar numerosos problemas óseos. Los saltos son amortiguados y el paso del perro gana ligereza, permitiendo que los huesos y las articulaciones del animal sufran mucho menos. Por diversos motivos, esta parte de la pata del can puede resentirse y presentar determinadas heridas. No hay que alarmarse, las lesiones en estas zonas son habituales. Sin embargo, sí que es conveniente tratar con precisión la zona para que tu peludito se recupere lo antes posible.

Heridas por erosión

La erosión, es decir, el excesivo desgaste que sufren las plantas de las patas es una de las causas principales.

¿Cuáles son los motivos de este deterioro? La más evidente es la dureza de la superficie. Cuando el suelo es más rígido, las huellas caninas sufren mucho más y la erosión se incrementa notablemente. Dentro de esta categoría, el asfalto y el hielo son las dos superficies que más “hacen sufrir” a las plantas de las patas perrunas.

El ejercicio físico también provoca este tipo de herida. Y a su vez la falta de este también puede provocar este mismo problema, ya que, ellas se ablandan cuando no cuentan con su dosis de actividad diaria. Por ello, el hecho de no fortalecer lo suficiente esta zona provoca que, al menor esfuerzo, surjan heridas.

Estas heridas no llegan a ser muy profundas, se tratan con el tiempo. 

Heridas por quemadura

El clima es una parte fundamental en este tipo de heridas. Cuando hace calor excesivo, hay grandes posibilidades de quemarse con el asfalto. Tanto en verano como en invierno debes calcular muy bien cuándo pasear a tu fiel compañero. En los meses más calurosos, evita las caminatas en horas centrales del día, ya que el asfalto echa humo. En el período invernal, intenta que tu peludito corra lo menos posible por la nieve, en especial si no está acostumbrado a ella. 

Heridas por traumatismo

Aquí contemplamos lesiones que vienen provocadas por determinados elementos que se puede encontrar tu perro en el asfalto. Hablamos de astillas, cristales, puntas de metal y demás objetos punzantes.

Los traumatismos provocados por estos objetos suelen ocasionar heridas de una mayor profundidad, con un sangrado más abundante y, en numerosas ocasiones, es necesaria la implantación de puntos de sutura, añadiendo más complejidad a la recuperación.

Curación

El tratamiento de las heridas variará dependiendo de la gravedad y de la profundidad de las mismas. Hay heridas que pueden ser curadas desde nuestra propia casa, en cambio, hay otras lesiones más graves que exigen la aparición de un veterinario que se encargue de estudiar la zona.

Siempre te recomendamos que acudas a tu veterinario de confianza para salir de dudas en torno a la gravedad de las heridas. Siempre es mejor tener la opinión de un profesional, aunque la lesión no parezca muy grave.

Cuando las heridas son profundas y las huellas presentan una hemorragia, antes de acudir a nuestro veterinario, debemos detenerla. ¿Qué necesitaremos en estos casos? Tan solo agua oxigenada y gasas estériles.

En casos de quemaduras o heridas más superficiales, tendremos la posibilidad de realizar la cura en nuestra casa. Los pasos que debemos seguir son los siguientes:

  • Limpiar: Para ello emplearemos agua tibia que nos permitirá observar el tamaño de la lesión.
  • Desinfectar: Trataremos la zona limpia con agua oxigenada ayudándonos con una gasa. Los toques que daremos serán suaves. Si la herida no es muy grande, con esto bastará. También es posible la aplicación, con otra gasa.

Tapar: Lo ideal es dejar la herida al aire, no obstante, al tratarse de la planta de las patas, el contacto con el suelo va a ser inevitable. Por ello, recomendamos poner un vendaje que se debe cambiar entre dos y  tres veces diarias (donde habría que repetir el proceso de nuevo). También puedes ayudarte de pomadas cicatrizantes, para provocar que la herida desaparezca lo antes posible.