Recordemos que los mininos son animales muy independientes y curiosos, de naturaleza cazadora y muy preocupados por su higiene personal. Sus instintos los ponen en situaciones de indefensión u contacto con algunos parásitos indeseables. Los  gusanos en gatos pueden llevar enfermedades, por esto recomendamos hacer lo que está en nuestras manos para prevenirlos. El gusano gancho, es un parásito muy nocivo y común. Este actúa como un auténtico vampiro, adjuntando al intestino de nuestra mascota para así alimentarse de la sangre y tejidos. 

Se trata de una enfermedad que puede llegar a ser grave que causa pérdidas de sangre y puede poner en peligro la vida de nuestro peludo. 

Siendo una parasitosis crónica, se diagnostica y trata fácilmente, pero es también un riesgo importante para los humanos, ya que es una zoonosis y la podemos contraer a través del contagio por la piel o por la ingesta directa derivada de una mala praxis higiénica por nuestra parte. Una buena higiene preventiva será la mejor manera de ayudar a nuestra mascota, controlando las infecciones por anquilostomas, desarrollada por gusanos en gatos.

El ciclo de vida del gusano gancho se resume de la siguiente manera: las larvas inician su vida después de eclosionar los huevos. Estas larvas serán infectantes en unos días. Nuestro gato puede infectarse mediante la ingestión directa de las mismas, desde el suelo o medios contaminados. No obstante, también se produce por simple contacto y penetración a través de la piel. Una situación muy específica se produce cuando una hembra infectada puede acabar transmitiendo el parásito a sus crías a través de la leche con la que las amamanta. A diferencia del caso de los perros, en los gatos no se ha establecido la posibilidad de contagio a través de la placenta durante la gestación.

Los síntomas más notables y comunes son:

  • Diarrea de color oscuro por la presencia de sangre.
  • Signos de anemia con palidez de las encías y las mucosas.
  • Pérdida de peso, desnutrición y debilitamiento físico.
  • Pelo desgreñado y sin brillo.
  • Apatía y bajo estado de ánimo.
  • Signos cutáneos y signos respiratorios cuando la enfermedad avanza.

Mantén la higiene del entorno del gato perfecto,  desinfectando constantemente. Evita que tu minino ingiera basura o se revuelque en tierras sospechosas de estar contaminadas. Además, recuerda que la ida al veterinario periódicamente es un must. Esta será la manera preventiva que podrá salvar a tu minino de este gusano.