Tu perrito está expuesto a cientos de peligros cuando decides sacarlo de casa, uno de estos son los parásitos que puede contraer en cualquier lugar. Por eso, queremos hablarte un poco acerca de cuáles son los más comunes y cómo tu peludito puede contagiarse.

Primero comenzaremos contándote que un parásito es un animal “que se alimenta de las sustancias que elabora un ser vivo de distinta especie, viviendo en su interior o sobre su superficie, con lo que suele causarle algún daño o enfermedad”. Debido a lo anterior, debes tener mucho cuidado con tu mascota frente a este tema.

Los parásitos pueden aferrarse a cualquier ser vivo, pero en los perros es frecuente encontrar ciertos tipos como:

  • Pulgas: son los parásitos externos más frecuentes en los perros. Curiosamente solo el 5% de las pulgas son visibles en el pelaje de los caninos, el resto se esconde como larvas y huevos dentro de las superficies del hogar. Tu perrito puede contagiarse al pasar por un lugar donde otro animal haya soltado huevos, incluso meses antes. 

Estas generan gran incomodidad debido a la picazón que pueden producir, además tu peludito puede sufrir dermatitis, una reacción alérgica bastante dolorosa.

  • Garrapatas: estos parásitos abundan especialmente durante los cambios climáticos. Perforan la piel de tu perrito y comienzan a chupar su sangre. A raíz de esto sienten irritación o dolor. Las garrapatas necesitan especial atención, ya que pueden transmitir otros parásitos a nivel interno que provocan anemia, fiebre, pérdida del apetito y afectan seriamente el sistema inmunitario a largo plazo. 
  • Gusanos redondos (áscaris): se presentan mayormente en cachorros. Los perros infectados liberan estos parásitos en sus excrementos y otros pueden contraerlos al oler o lamer el área con restos de heces. En otras ocasiones, los pueden heredar de su mamá o también pueden ingerir larvas presentes en la leche materna. 

    Estos gusanos viven en el intestino y en la mayoría de casos los perritos infectados no muestran síntomas, sin embargo, si la infección es grave, puede presentarse vómito, diarrea, vientre hinchado e incluso signos respiratorios como tos y neumonía. 
  • Gusanos redondos con gancho (anquilostomas): viven en el intestino de los perritos, se adhieren a sus paredes y se alimentan de la sangre. Como en el caso de los áscaris, tu peludito puede infectarse si lame superficies contaminadas con estos parásitos o entra en contacto directo con un animal infectado.

    Los gusanos con gancho pueden provocar hemorragias internas severas, lo que representa un gran peligro especialmente para los cachorros que usualmente no pueden sobrevivir a este tipo de eventos.
  • Gusanos del corazón: se transmiten a través de los mosquitos. Una vez madurados, se alojan en el corazón y los pulmones de los perros. Estos afectan el funcionamiento del torrente sanguíneo y generan insuficiencia cardíaca. Si tu perrito es activo y de repente comienza a cansarse con facilidad o presenta dificultad para respirar, te recomendamos consultar con un experto, ya que posiblemente este tipo de parásito puede estar presente en su cuerpo.
  • Gusanos látigos (tricuridos): se adhieren al área donde se unen el intestino delgado y grueso y se alimentan de la sangre. Además de lamer superficies infectadas, tu peludito puede contraerlos también a través de hierba, basura u objetos infectados. 

    Si no hay suficiente cantidad de estos parásitos, tu mascota posiblemente no presentará síntomas. Sin embargo, en casos graves puede provocar diarrea con sangre y si no se tratan a tiempo, llegan a convertirse en una enfermedad mortal.

Ahora que conoces los principales parásitos que pueden generar molestia a tu peludito o incluso generar enfermedades graves, te invitamos a estar muy alerta a cualquier síntoma que indique la presencia de estos. No olvides que la mejor manera de prevenir, es una desparasitación correcta y periódica, además de un cuidado especial de tu parte al sacarlo de casa.