Los felinos por naturaleza son una especie cazadora y, como todos los animales, tienen sentidos especialmente desarrollados para satisfacer sus necesidades. Los gatitos en particular cuentan con una vista más potente y un paladar que los hace muy selectivos.

El olfato, el tacto, la vista, el oído y el gusto de tu peludito cumplen una función específica para garantizar su supervivencia, por eso queremos contarte un poco acerca de su funcionamiento: 

Vista

Este es tal vez el sentido más desarrollado de los felinos. Sus pupilas se adaptan según la iluminación para facilitarles visualizar objetos a su alrededor, Además, estas pueden dilatarse para ofrecerles una vista panorámica más amplia que la de los humanos, lo que resulta muy útil para detectar cualquier tipo de movimiento. Sin embargo, a pesar de su asombrosa vista, no son muy ágiles para enfocar objetos cercanos, ya que tienen un punto ciego debajo de su barbilla.

Olfato

La nariz de tu gatito posee alrededor de 200 millones de partículas, mientras que la humana solo cuenta con unos cinco millones. Los gatos se guían por su olfato para seleccionar el alimento, reconocerse con otros felinos e incluso identificar el territorio de sus pares. Este sentido también juega un papel importante en sus conductas sexuales y maternales.

Oído

Tu gatito puede escucharlo todo, literalmente. Sus oídos están diseñados para captar ruidos que para los humanos no son perceptibles, ya que poseen uno de los rangos de escucha más amplios en los mamíferos. Adicionalmente, cuentan con diferentes músculos que les permiten girar sus orejas en diferentes grados para hallar de dónde provienen los ruidos.

Gusto

Los gatitos solo tienen alrededor de 470 papilas gustativas, lo cual es poco comparado con la lengua humana que cuenta con unas 9.000, por esta razón, no necesariamente se comen todo lo que les das. Hay algunos sabores que no puede percibir (como el dulce en las comidas) y por eso se apoyan en su olfato para elegir los alimentos. 

Tacto

Los gatos tienen numerosos receptores en sus labios superiores, sus mejillas, su mentón y encima de sus ojos que transmiten impulsos eléctricos a su cerebro que les facilitan la percepción de obstáculos. Además, las almohadillas de sus patitas les permiten sentir vibraciones en el suelo que los humanos no pueden notar.