Cada día es más común que estos dos convivan en el mismo ambiente ¿Y quién ha dicho que ellos se llevan mal? La convivencia entre ambos puede ser verdaderamente enriquecedora, no solo para ellos, sino también para nosotros. 

Sin embargo, pueden existir problemas pequeños en la convivencia, sobre todo si se trata de la comida. 

Si tu peludo se come el alimento felino de manera puntual, no te preocupes, no va a pasarle nada malo. Sin embargo, debes tener muy claro que gatos y perros no tienen las mismas necesidades nutricionales, por lo que si un perro come comida de gato o viceversa  de manera habitual, va a sufrir carencias nutricionales que acabarán por perjudicar a su salud. Por ello, lo mejor siempre es impedir que uno ingiera la comida del otro.

¿Por qué puede estar pasando?

  • No se sacia con su comida.
  • Problemas de salud. 
  • Calidad de la comida.
  • Mala conducta.

¿Cómo podemos solucionarlo?

  • Ubica el comedor del gato en lugar elevado. 
  • Elige un comedor inteligente.
  • Asegúrate de separar los comedores.
  • Trabaja los comandos con tu mascota.