El suave gato persa se encuentra entre las razas favoritas. Sorprende el hecho de que este gato, conocido en persa pertenezca a las razas de gatos más antiguas, así como el hecho de que el gato persa que conocemos actualmente no proceda de Oriente. El gato persa destaca por su pelaje largo y suave, con un manto inferior denso.  

El aspecto de los gatos persas está definido por 3 asociaciones de criadores diferentes, que priorizan características distintas. Por regla general, un gato persa ha de tener un tamaño mediano a grande. Los machos pesan hasta 7 kg y las hembras, hasta 6 kg. El peso del cuerpo lo soportan unas patas cortas y robustas. Los mechones de pelo entre los dedos de las patitas redondas son una cualidad especialmente buscada.

Los gatos persas son muy tranquilos e idóneos para tenerlos como el único animal en casa debido a que su necesidad de libertad está poco desarrollada. A estos pequeños felinos les encantan los mimos y acurrucarse con sus dueños; son unos animales muy apegados.

No obstante, aunque los gatos persas son animales muy equilibrados, en el fondo todavía siguen siendo depredadores. Por eso, a los gatos tranquilos y con poco interés por los juegos se les debe brindar la oportunidad de descubrir, trepar y jugar. El interior de una casa debe estar adaptado a las necesidades de los gatos que viven en ella para poder mantenerlos mentalmente en forma y felices, aunque no realicen ejercicios acrobáticos propiamente dichos.

Cada casa debe contar con, al menos, un rascador porque, aunque los gatos no muestran mucho interés por las diversas opciones para trepar, rascar forma parte de su comportamiento natural. Los mininos deben rascar para liberarse de las capas de uña muerta. Además, estos marcan su territorio a través de señas de arañazos y difunden un «olor de bienestar» a través de las glándulas odoríferas de sus patitas, siendo este imperceptible para los humanos. Los gatos que no disponen de un rascador, un poste o una tabla para rascar, tarde o temprano acabarán haciendo uso de las esquinas de las habitaciones o de los muebles para desarrollar este instinto.